Así no hay quien progrese.

En realidad trabajar no me disgusta. Lo que me incomoda es el ambiente aséptico, artificial, absurdo y falso que se respira en una oficina.
El aire acondicionado atera tus neuronas. La comodidad de una silla acolchada eclipsa la rutinaria naturaleza del metódico trabajo. Corbatas, zapatos negros, comida de restaurante. Así no hay quien progrese, Feyerabend.
Necesito escribir, levantarme, escuchar la canción que se me venga a la cabeza. Y andar descalzo.
Necesito poder fumar aunque no fume. Necesito poder beber aunque no beba.
Encender un cigarrillo que acabe consumido sin una calada y quejarme del olor insoportable que he provocado. Ponerme un trago de whisky y tirarlo una hora después aguado por los hielos.
Así no hay quien progrese, Feyerabend.

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3 Respuestas a “Así no hay quien progrese.

  1. Qué de tiempo sin olerle por aquí.

    • Si. No se si estaba tomando impulso o tomando un respiro.

      • Nekem kÃtlve¶zenül a fejem mellett van a telefon, a fal és a párna közt, és úgy állítom be, hogy legyen alkalmam kétszer szundit nyomni. Utána tudok felkelni. Elég szörnyű dolog ez. (10-12 percre akár le is dÅ‘lök :D)

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