Subsuelo

Pensar que Madrid se acaba donde empieza la suela de tus zapatos es olvidarte de las entrañas de la ciudad. Porque en el la colonia dulzona que huele a primera cita se mezcla con el sudor cansado del último ladrillo. Y se cruzan miradas la puta y el cura. Y se abre de piernas el libro de la rubia de enfrente.

Allá abajo la ciudad cambia de banda sonora. Chillan los mecanismos y bufa la máquina al pasar por el túnel. Entrar a un vagón es apostar por el futuro presente. La suerte está echada. Una mujer ensortijada y un adolescente comparten un “ABC” que da igual de quien sea dueño. Crestas y gominas, rizos, calvos. Botas, manoletinas, stilettos y zapatillas de andar por casa. Gordos y gordas, altos y bajas. Mirones y miradas, sobones y sobadas.

“¿Te sobran cinco minutos para un café, moreno?”. Me falta tiempo y me sobran ganas.

Lo más crudo de Madrid está en sus entrañas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s