Madrid

“Madrid es un género literario.”

Caminar una ciudad incaminable nunca viene mal. Madrid, Madriz es otra vez una ciudad con zeta. Y se le caen las lágrimas por el asfalto los días de lluvia. Y los días de Sol renace desde dentro, con una sonrisa en la cara y una navaja abierta escondida en la espalda, porque los días de Sol la sangre de las cuchilladas no se mezcla con el agua de los charcos.

Caminar Madrid es inevitable. Una calle te lleva a un callejón que da a una plaza y terminas saliendo en la avenida mayor, llena de luces, ajena a las sombras que dan los gatos en los callejones. En las avenidas no se escuchan maullidos.

Caminar mi ciudad es atravesarla. Comenzar en un barrio viejo, de casas y de gente. De gente que no es mayor por sus años en esta vida si no por las historias que cuentan sus zapatos. Callejear Lavapiés y atravesar un centro que cada día tiene más acentos. Acentos bienvenidos cuando huelen a dólar y a euro, acentos vilipendiados cuando llegan con cara de fila del Inem. Se llega desde el centro sin quererlo a zona bien. Hay luces de edificios que no se apagaron nunca, que su vida es un continuo pasar del tiempo desde el nacimiento a la muerte, sin descansos permitidos, desde la primera luz hasta la necesaria muerte. El último destello surge justo antes de fundirse el filamento. Y no siento menos miedo que cuando camino por barrios pobres. Porque los pobres pueden robarte, pero los ricos tengo la impresión de que me roban siempre.

Caminar la castellana es una invitación al suicidio. Pararse en un semáforo un ultimátum. Máquinas apestosas se cuadran en cada cruce, como lo hace un escuadrón antes de salir a batalla. Y tienes ejércitos por todos lados acechando. La gente del barrio, más por decencia y por el que dirán que por falta de ganas, encara el ultimátum diario del semáforo con la dignidad de atravesar la infinidad de carriles solo cuando el muñeco verde se lo ordene. Son gente decente, no está la cosa como para ir manchando parabrisas con los desechos del propio cráneo.

“Madrid es una excusa para contar historias.”

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4 Respuestas a “Madrid

  1. Me has recordado a un post qe publiqé en julio titulado BARRIO.
    Sobre todo el fragmento qe habla sobre gatos:

    < <(...)Otra de las cosas qe me gusta de este barrio es qe los gatos danzan por las calles. Auténticos supervivientes qe saben perfectamente dónde pueden y dónde no pueden meterse. Qe tienen los rincones estudiados. Qe se conocen mejor qe nadie los rituales del barrio. Criaturas silvestres qe hacen la vida a su antojo: ahora al sol y ahora a la sombra. Si les apetece, cazan alimañas, si no, esperan a qe la vieja de turno les saqe las vísceras envueltas en una bolsa de plástico. Se acercan a otros seres sólo cuando lo necesitan, y cuando no, un sólo gesto vale para qe nadie les turbe su envidiable autosuficiencia.

    En el centro nunca vi ni a un solo gato.>>

    Me gusta tu post como intro de una novela ambientada en Madriz.

    • Pensaba que lo había subido alguna vez pero no. Escribí un texto que decía “… en mi barrio los gatos tienen el control. Deciden, entre otras cosas, cuando se marcha la Luna y cuando se pone el Sol.”

      Gatos callejeros —

  2. me gusta. mucho.
    un abrazo,
    mluz.

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