Las muñecas de mi hermana

Me hice mayor, como todxs.
Las muñecas de mi hermana ya pasaron la adolescencia.
Una se hizo yonki, otra puta y la otra sigue soltera.
Ya no las dejan pasar a los supermercados donde nacieron, donde mis padres las compraron un enero cualquiera vestidos de realeza mágica. Las muñecas de mi hermana se hicieron mayores y todos mis coches andan ya en desgüaces, desvencijados.
Alguna vez nuestrxs muñecxs cobraron vida, se sintieron poderosoxs y se marcharon.
 
A mi entierron vendrán aquellos muñecos guerreros a los que amputé mil veces brazos y piernas. Y vendrán a mi sepulcro, pero no por mí, si no porque vendrá mi hermana con sus muñecas.
 
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Una respuesta a “Las muñecas de mi hermana

  1. Mis muñecas están rapadas, teñidas, mutiladas y deformes. De todas formas aún conservo algunas que han quedado intactas e immunes al paso de los años y que solo tienen una fina capa de polvo que espero algún día voy a quitarles.

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