Lolo

Lolo era un habitual de la parada de metro de Retiro. Le empezamos a llamar Lolo un día que le vimos de cañas por Lavapiés y le invitamos a tomarse una con nosotras. Creo que en Camerún a ningún niño le llaman Lolo, pero nos sonó algo parecido cuando nos dijo su nombre. Y se quedó con Lolo para siempre.

 Lolo mide casi dos metros y es tan negro que cuando cruza el salón de casa desnudo a veces me asusta. Él es así de liberal ó así de exhibicionista. Dicen que solo son exhibicionistas los que presumen de cuerpo. Este no se si presume de cuerpo ó solo presume de falo. Y vaya falo. Que sí, que las generalizaciones no son buenas pero eso que dicen de los negros… Yo nunca me he follado a ninguno, aunque tambien he conocido a madrileñitos con vergas que no desentonarían en ninguna peli porno.

         Lolo ya no me llena.

        –         ¡Como que ya no te llena! ¡Que ya no te llena el qué!- Creo que no pude dejar escapar una sonrisa pícara al imaginar un contexto erótico a la frase. 

         Pues eso, que sí… Que está muy bien y es simpático pero que no todo en esta vida es eso…

 Y la taza de café que Marta sostenía delicadamente con los dedos de su mano estalló en pedazos en el suelo mientras me terminaba de confesar que Lolo ya no la llenaba… Siguió mirando a la nada con los ojos como platos sin inmutarse con el ruido de la porcelana rota.

         Y estoy embarazada.

 Pues mujer, haber empezado por ahí.

Marta estaba embarazada de un camello del retiro sin papeles. Y todo eso de los papeles, de ser un tipo que vivía compartiendo un piso de cuarenta metros cuadrados con otras seis personas, de estar semana sí y semana no en comisaria nunca le había importado. Pero ella ni quería al bebé, ni quería seguir viendo al camerunés, ni sabía lo que quería.

         Oye Carla, ¿crees que si mañana visito un convento y me encierro, dentro de nueve meses podré decir que fué Dios quien me dió este hijo –  bajó su mano al vientre- y poder proclamar por fin que Dios es realmente negro?

 Estallé en carcajadas y ella me siguió. De la euforia se me cayó la taza de café negro y se estalló también contra el suelo confundiéndose con la taza de Marta.

 Y ya eran dos tazas menos en la vajilla, un suelo por fregar y Dios vendiendo hachís en la puerta del Retiro.

Anuncios

4 Respuestas a “Lolo

  1. me mola lo que escribes 😀

  2. No vais a ganar para tazas XD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s